sábado, 16 de marzo de 2013

No puedo con mi alma

Hacía muchísimo tiempo que no me sentía tan mal.
Si no recuerdo mal desde que hace un par de años decliné participar en la marcha de MTB de Águilas.
La jornada matinal se ha despertado con una sensaciones muy extrañas en mi cuerpo. 
Creía que estaba flotando y lo más adecuado habría sido quedarme encamado, pero había adquirido el compromiso de agasajar a Héctor -un biker que transitoriamente tiene su residencia en Pozo Esparto- además de haber quedado con Domingo Parra para salir.
¡Cuánto sufrimiento acumulado! ¿Cómo pueden transmutarse las sensaciones de un fin de semana a otro?
Hoy sólo he podido desgastar el "molinillo".
Como se trataba de mostrar a Héctor las zonas más destacadas de nuestras rutas hemos puesto rumbo -Antonio  Martínez, Vicente Delgado -pronto nos ha abandonado buscando sensaciones fuertes-, Domingo Parra y este narrabloguer- hacia la variante de villa Petronila, la del Centro de Inseminación Porcina con el objetivo de recorrer el entorno y las sendas del cerro Los Pinos.
A Héctor le ha encantado tanto este tramo  como el de las sendas de La Capellanía de Grima.
Transitando por La Capellanía, Héctor ha tenido el primer contratiempo de la jornada al reventarle la cámara de la rueda trasera.
Detención en boxes para subsanar la incidencia y de nuevo en marcha.
El segundo contratiempo le ha ocurrido a Domingo en plena rambla de descenso hacia Cala Panizo: derrapaje en plena curva arenosa y de bruces a la arena.
A un tío fuerte como él, exceptuado el susto y los dolores iniciales de pecho, no hay quien le doblegue.
Al llegar a la altura del cruce de la carretera hemos tenido ocasión de ver el bonito espectáculo del paso de una larga caravana de coches de época.
 Vídeo: desfile de coches de época
 
¿El avituallamiento? Esta vez en plena playa de Cala Panizo.
Me he sentado en la roca para dar cuenta del consabido plátano y en qué me he visto levantarme.
¡Acabado para el pedaleo! Hoy no me queda más opción que ir cerrando grupo.
El regreso -hay que evitar al máximo las subidas- lo realizamos por el entorno de Mundo Aguilón y la zona minera antes de abordar el suplicio de la cuesta del Capitán.
En estas condiciones no vuelvo a salir más ni con prescripción médica.


domingo, 10 de marzo de 2013

Jornada memorable en Mazarrón aderezada con bocatas de mortadela

Otra jornada memorable que añadir al sentir del Guazabike Team.
Dispuestos a devorar kilómetros
No sólo por el rendimiento del equipo que como bien se ha adelantado por "guasapeo" los primeros nueve guazabikers en cruzar la línea de meta han llevado la media por encima de los 21 hms/h. -velocidad que deja muy claro que estos hoy no han volado en vez de correr- sino también porque durante unos instantes hemos sido el objetivo de las cámaras de la radiotelevisión murciana -ya veremos si lo emiten después- y de las de los aficionados que han estado presentes en el acto de entrega de premios de esta V edición de la marcha de MTB de Mazarrón.
Jamón y trofeo para el Team más numeroso
Nuestro mérito ha residido en ser el Team  más numeroso de cuantos han participado -más de 1150 bikers, Fran creo que llevaba el dorsal 1156- y en reconocimiento público: jamón curado en la sierra de María y el pertinente trofeo para el equipo.
Jamón y trofeo
¿La ruta de la marcha? Sin lugar a dudas, su recorrido ha sido el más bonito de todas las celebradas hasta ahora.
Radiante costa mazarronera
Creo que la organización en este aspecto se lo ha trabajado muy bien: panorámicas espectaculares, zonas fáciles, zonas técnicas, caminos, sendas, ramblas, subidas y bajadas en su justa medida, voluntariado por doquier -alguno que otro se ha puesto negro de tomar tanto sol- y público entusiasmado a lo largo del recorrido.
Sendero técnico  en ascensión
Pero no todo -excepto la mortadela del solitario y náufrago bocadillo postmeta- ha resultado de color de rosa: el avituallamiento, a no ser que los que pasaron antes que yo hayan asolado el puesto de reparto, escasísimo, paupérimo: agua, isotónica, plátanos y naranja.
Ahora entiendo porqué a partir del avituallamiento mi media kilométrica en lugar de incrementarse -era lo lógico toda vez que teóricamente en el recorrido de regreso no había ascensiones de consideración- se ha venido abajo: de 19.6 a 19.0 -al menos eso me indica en GPS- en línea de meta.
Aún así, mi mejor media en competición, superior en casi 4 kms. a la de Turre.  
 Y lo más negativo de todo ha sido el hecho de que haya habido muchos bikers -Juan Gabriel lo ha vivido-  que al llegar a meta no hayan podido ni ingerir un acuarius, agua o la pertinente cerveza con la que acompañar el susodicho bocadillo de mortadela.
En el aspecto deportivo hay que mencionar el debut en competición bikera de José Caparroz.
No sabíamos la que nos esperaba
No he tenido ocasión de saludarle en línea de meta, pero me siento obligado a disculparme porque de algún modo ha participado siguiendo mis consejos.
Supongo que se habrá tenido tiempo de acordarse de mis "inútiles" consejos -si has subido a los repetidores de El Cucharón, puedes hacer sin problemas  Mazarrón- en varios tramos del recorrido.
José, no me imaginaba un cambio tan radical del año pasado a este, pero al fin y al cabo te ha servido de bautismo bikero. Ya has comprobado in situ por dónde se mueve tu zagal.   
A la espera de que la organización publique las clasificaciones hay que felicitar al Bicilocura Espabrok Team porque una vez más ha estado presente en todos los podios -ayer sábado en la prueba contrarreloj MTB y hoy en la marcha MTB.
No puedo concluir mi croniqueo betetero sin hacer referencia al reencuentro que he tenido en la antesala de la salida con mi amigo y compañero en otras marchas Andrés Egea de Puerto Lumbreras que hoy conformaba un quinteto intratable con otros compañeros lubrerenses.
Andrés Egea y cía
Nos hemos visto en la salida y a partir de ahí no he vuelto a verle el pelo excepto en el acto de entrega de premios.
Eso sí, me ha vuelto a recordar que tenemos una invitación pendiente para que podamos bikear con él por el entorno del cabezo de la Jara. 
 Vídeo 1: ¡Probando, probando!




Vídeo 2: ¿Paco?




deo 3: Cuesta abajo



Vídeo 4: Senda de bajada hacia Percheles




Vídeo 5: Senda de ascensión a Percheles

 



sábado, 9 de marzo de 2013

Tiempo de reencuentros por Tejefin

¡Dos veces en tres días!. Increíble. Nunca me había pasado cosa igual.
Jueves, día de la Vieja, nadie aparece en el lugar de concentración. Es una situación, en cierto modo, entendible. Me toca salir conmigo mismo.
Lo que no es comprensible es que en esta radiante jornada matinal nadie haya hecho acto de presencia. Ni siquiera los más asiduos. No me ha quedado más remedio que partir solo.
Considerando que mañana domingo hay que dar el "do de pecho" en Mazarrón, mi objetivo era rodar y rodar y con esa intención y la de verificar el correcto "guiado gpseril" le he indicado que me condujera por la misma ruta que realicé en solitario y a todo trapo el pasado jueves, día de la Vieja.
Y así ha sucedido hasta El Largo, pero una vez pasado el puente de la autopista, en pleno camino Real descubro en la lejanía la silueta de dos bikers que van en mi dirección.
Les doy alcance y sorpresa mayúscula.  Se trata de Juan Sánchez y Santiago, del Saltador.
Me comunican que piensan regresar por el collado de El Cucharón y decido cambiar la ruta que inicialmente me había propuesto a la vez que me convierto en su "cicerone" abriéndole unas rutas que hasta ahora desconocían: las variantes de la "urbanización" Almanzora Country Club y la de los Tres Cabezos.
Foto de rigor para dejar constancia del paso por el lugar -nos sorprenden una gotas de lluvia que afortunadamente no van a mayores- y ponemos rumbo a la Era Alta, Cupillas y Alhanchete.
Juan hace un alto en el camino para aligerarse de ropa -hoy he salido de corto riguroso acorde con la invitación que hacía la meteorología- y comenzamos el ascenso hacia el collado.
A la altura de la primera finca, sin bajar de la bici, me hago con una naranja y al intentar enfundarla en mi bolsillo, no sé cómo he tirado en exceso del freno delantero y... por delante del manillar. Afortunadamente sólo un rasguño provocado por la maneta del freno y una magulladura en el gemelo derecho al golpearme con el puño del manillar.
En la explanada de la mina de los Tres Pacos, como es habitual, hacemos el reglamentario cambio de aguas, el pertinente avituallamiento y las fotos de rigor. 
Si había algo que tenía claro era que hoy no se podía gastar ni un gramo de energía y con esa filosofía, molinillo y mínimo desarrollo junto a Santiago -era su segunda subida y la ha realizado sin tener que poner pie a tierra en las rampas del 18% como lo hizo en su primer asalto junto a Juan y su amigo Rojas- he dado cuenta de esta ascensión.
Ni que decir tiene que ha sido muy parsimoniosa. Al final, la media de "rpm" de toda la ruta ha sido de 121, aunque comparado con el recorrido del pasado domingo en el que Pedro Lucas y José Caparrós coronaron El Cucharón, sólo he invertido 9 minutos más.
A la altura del camino de Guazamara -así me ha dicho Juan que se llama al tramo que une El Saltador con la rambla de Los Mahomas- nos hemos despedido y cada uno ha puesto rumbo a casa.
Y al llegar a casa, lavado en profundidad de la bici y a ponerla en condiciones óptimas para mañana domingo: secado, engrasado de cadena y transmisiones, puesta a punto de frenos -intercambio de pastillas porque me había quedado sin frenos en la rueda trasera- y finalmente control de aire de horquilla y amortiguador.
Ya sólo falta que mañana en "motor" carbure en condiciones. Pero ese será otro cantar.