Después de 16 días sin dar un palo al agua, después de tanto trajín de viajes por tierras castellanomanchegas -primero con la Junta Local de la Asociación Española contra el Cáncer y después con el alumnado del grupo de teatro del IES Mar Serena-, ayer domingo volví a pedalear.

Y lo hicimos en plan bestial. Ni más ni menos que 75 kms. de máxima exigencia acompañado por Alfonso Jiménez e Iván Gómez.
Partíamos desde la Glorieta a las 8.30 con dirección a Guazamara. Desde aquí, a través del Camino Real nos dirigimos a la rambla de Jucainí para posteriormente subir hasta el paraje cuevano denominado Fuente Álamo.
Fotos de rigor para dar testimonio de nuestra presencia. Nos refrescamos un poco antes de poner rumbo a la Era Alta y Alhanchete desde donde atravesamos el río para abordar la exigentísima ascensión a los depósitos de Galasa con rampas que en algún momento llegaron al 23%.
Fotos de rigor para dar testimonio de nuestra presencia. Nos refrescamos un poco antes de poner rumbo a la Era Alta y Alhanchete desde donde atravesamos el río para abordar la exigentísima ascensión a los depósitos de Galasa con rampas que en algún momento llegaron al 23%.Una vez arriba, tiempo para reponer fuerzas, alguna que otra foto y de nuevo en ruta. Descenso muy rápido.

Continuamos la ruta tomado el camino de servicio de la margen derecha del pantano del Almanzora. A la llegada a la bifurcación Huércal-Overa/Ballabona optamos por descender hasta el lecho del río con el objetivo de buscar el camino de ascenso hasta Los Mojinos.
Resultó toda una aventura, una odisea el adentrarse y cruzar entre la tupida red formada por el tarayal y el cañaveral. Mosquitos por doquier alimentados por las aguas residuales "tratadas" en la estación depuradora de Huércal Overa. El olor de la zona pone en evidencia cosas extrañas. Unas marcas, cintas, similares a los utilizados en las marchas de MTB, nos indican el camino a seguir y ayudan a salvar las dificultades que irían acrecentándose una vez alcanzada la margen izquierda del camino.

Pie a tierra, sorteando todo tipo de arbustos, rocas y desniveles, al fin llegamos al camino que nos conduciría finalmente a Los Mojinos. Más de una hora para salvar no más de 1 kms. de distancia. Las fotos son testigo de tantas dificultades.
Desde Los Mojinos a Pulpí, bajo un sol de justicia, muy afectados físicamente, la ruta habitual pasando por la base de los repetidores de televisión para caer por la cañada de Mahoma hasta el Centro Hípico y desde aquí por el camino de Los Guiraos a Benzal tomanos rumbo a Pulpí a donde llegamos pasadas las 2 y media casi extenuados.
Desde luego, la vuelta a la bici no podía ser más cansina. !Qué hartazón!
Sólo nos cabe la satisfacción de haber abierto una nueva ruta hacia la cumbre de la Sierra de Almagro. Tres pasadas más y esto se convierte en un camino. Así que el que lo desee que se ponga "pies" a la obra. Nosotros, por lo pronto, esperaremos algún tiempo para regresar al lecho del río.